La A-57 Pontevedra-Curro es la alternativa del actual Gobierno para absorber una parte de los 25.000 vehículos por día que utilizan la PO-531. Pero, hasta el 2017, este caudal de tráfico seguirá cruzando poblaciones como Curro, A Devesa y Campañó. Evitar este inmenso flujo de tráfico -que duplica al que registran algunas autovía- pasaría inevitablemente por actuar en la autopista AP-9.
De momento, esta opción parece descartada. El PP propuso en los últimos tiempos en el Congreso que Fomento negociase la gratuidad del tramo Pontevedra-Curro en tanto no fuese construida la prolongación de la A-57 hasta esta localidad del municipio de Barro. Sin embargo, el Gobierno rechazó esta propuesta y no la incluyó entre las actuaciones que quiere tratar con la concesionaria con fondos públicos sobre la mesa. De momento, Curro está fuera del paquete que prevé la ampliación del puente de Rande, el tramo que rodea Santiago o el acceso a A Coruña.
El anuncio de la redacción del estudio informativo Pontevedra-Curro aporta en cualquier caso un nuevo horizonte para el conflicto vecinal en torno a la ampliación de la PO-531. La construcción de este tramo permitirá ahora a la nueva Xunta anular buena parte del proyecto de desdoblamiento de la carretera autonómica, proyecto que generó decenas de manifestaciones y actos de protesta.
Siniestralidad
La A-57 Pontevedra-Curro no supondrá, sin embargo, un remedio mágico que ponga fin al peligro que encierra la canalización de un flujo de tráfico tan elevado por una carretera autonómica. Política Territorial justificaba su proyecto de desdoblamiento y la necesidad de introducir medidas de seguridad vial alegando que en la zona quedaría un tráfico local elevado cuando entrase en servicio la A-57.
Datos de la Xunta indican que, entre los años 2002 y 2006, la PO-531 registró 222 accidentes con lesionados (74 en intersecciones), 7 muertos y 122 heridos graves. A la vista de esta cifras, todo apunta a que serán necesarias medidas de seguridad vial.