Aunque el desdoblamiento de la PO-531 nació de una idea de Núñez Feijoo cuando era titular de Política Territorial, todo apunta a que la nueva Xunta va a darle un revolcón al proyecto. Los populares se plantean modificar a fondo el diseño de la Xunta para los viales del tramo Pontevedra-Curro y los accesos del polígono Barro-Meis, una vez que releven al bipartito en Santiago. Cargos del PP han comenzado a enviar señales a los vecinos de que el conflictivo diseño actual va a ser cambiado. Declaraciones públicas y contactos informales han servido hasta ahora de vía de transmisión, pero todo apunta a que la idea central de ampliar la carretera para canalizar el tráfico Pontevedra-Vilagarcía-Sanxenxo tiene los días contados. Fuentes cercanas al Grupo Popular en la Diputación indicaron ayer que su apuesta pasa por prolongar la autovía A-57 hasta Curro como vial alternativo a la PO-531 Pontevedra-Vilagarcía. Los populares han llegado a plantear igualmente ante el Congreso la gratuidad de la AP-9 en tanto no se construya esta autovía y la ampliación en un carril más por sentido en la AP-9 entre Curro y el nudo de Bomberos-A Barca. No obstante, estas operaciones en la A-57 y en la AP-9 dependen todas ellas de Fomento y estarían fuera de la órbita de gestión directa del PP, si bien los populares podrían influir en las decisiones que se adopten en Madrid a través de la Xunta. De momento, el departamento que dirige Magdalena Álvarez se ha limitado a anunciar la redacción de un estudio informativo (anteproyecto) para la A-57 en el tramo Pontevedra-Curro. Esto significa que la prolongación de la autovía de circunvalación de Pontevedra hacia Barro tardará aún más de cinco años en construirse. A diferencia de lo que ocurre con esta autovía, la Xunta tiene bajo su responsabilidad directa la decisión de continuar o no con la reforma de la PO-531 Pontevedra-Curro. Según las indicadas fuentes, habrá un replanteamiento a fondo del proyecto, sin perjuicio de desarrollar actuaciones de seguridad vial. Los populares ven igualmente con preocupación el exceso de glorietas y giros a la izquierda en la configuración actual. Esta opinión crítica tiene particular importancia si se tiene en cuenta que el diseño de la política de Infraestructuras de la Diputación está a cargo de Agustín Hernández, ex director xeral de Obras Públicas de la Xunta en la época de Fraga y una de las personas que figura en muchas quinielas para ocupar la consellería que se responsabilice de las obras una vez que Núñez Feijoo reemplace a Touriño. La guinda La guinda de las propuestas que se están manejando en el PP es la decisión de apostar por una conexión del polígono de Barro-Meis con el enlace entre la autovía de Sanxenxo y la AP-9, a fin de evitar los rodeos y desviaciones por el centro de Curro que rechazan los vecinos. Este enlace, que incluirá el supernudo de conexión de las autovías de Sanxenxo y Vilagarcía, va a ser construido por la Xunta. Pero, según el actual bipartito autonómico, Fomento podría tener que informar las conexiones de Barro-Meis por afectar a la zona del peaje. En cualquier caso, estos afanes de cambio no parecen haber calado lo suficiente en la actual etapa de provisionalidad a la espera de la traspaso de poderes. Vecinos que sufrieron el lunes las expropiaciones del nudo pequeño de Curro criticaron que el gobierno de Touriño no hubiese parado el levantamiento de actas previas unas semanas hasta que el PP tome una decisión al respecto. La realización de algunas expropiaciones por parte de la actual Xunta no parecen haber sentado muy bien en el entorno del PP y no se descarta incluso dar marcha atrás en los próximos meses.![]()