CESAR ALBERTO NOS HONRA CON SU VISITA, BIENVENIDO A TU CASA

CARTA ENVIADA  POR CESAR ALBERTO EN JUNIO DEL 2011

Así de este modo comenzaba el documento notarial manuscrito en muy bonita letra que llegó a mis manos por el año 1963 , cuando yo tenía solo 18 años.

Nací en 1945 en Bahía Blanca , Provincia de Buenos Aires en la República Argentina y en el 1951 falleció mi padre, Fernando.
La suerte quiso que una tía, soltera ella ,viviera varios años más en nuestra casa y se encargara de relatarme algo de la historia de mis abuelos gallegos.

Mi abuelo , José Monteagudo Fariña, nació en Barro, provincia de Pontevedra, el 30 de Noviembre de 1862.
Mi abuela , Esperanza Rivademar Romero , también Gallega, era de la Coruña, de Porto do Son, lugar donde vino al mundo en 1867.
Aparentemente, el abuelo José era labrador, o por lo menos ese era el oficio que declaró cuando en 1881 fue llamado para, por ocho años, cumplir con la patria en el 2º Regimiento del Cuerpo de Infantería de Marina en Ferrol, (estos datos constan en una libreta de enrolamiento donde, además de sus señas particulares, ej. Altura 1668 milímetros, también le debitaban de sus magros haberes, las raciones de pan que le correspondían , la vestimenta provista, y hasta los días ocupando cama en el hospital por alguna dolencia de aquellos tiempos) .

No debe haber sido buena la experiencia militar, ya que a poco de retornar a la vida civil y siguiendo los pasos de otros compatriotas, emprende el quimérico éxodo hacia América, donde presagiaba que su suerte cambiaría. Tal vez en aquellos años la calidad de vida fuera algo mejor en Argentina que en su tierra gallega, pero lo cierto es que debió trabajar muy duro para ganarse el sustento.

En medio de su aventura y para combatir el desarraigo, se enamora de su compatriota y, el 25 de agosto de 1898, se casan en Buenos Aires iniciando una nueva familia como se estilaba por entonces , numerosa. Así, vinieron al mundo Cesáreo, Julia, Manuel , José, Evangelina , y Fernando , mi padre.
Todos ellos lucharon junto a sus padres para ganarse el pan de cada día , y varios crudos inviernos del Patagónico sur de la provincia de Buenos Aires, los encontraron cuidando las majadas de ovejas que luego en verano esquilaban para vender la lana a fuertes acopiadores, quienes generalmente pagaban menos de lo que correspondía .

Luego, en 1914, la añoranza de su terruño gallego lo incita a volver a España, por lo cual y ya fortalecido económicamente junto a su esposa, los tres hijos menores y dos sobrinos (que declara como hijos en el pasaporte) y a los que también crían, vuelven a Barro, donde mi padre, de escasos diez años, oficiaría de monaguillo en San Verísimo. El abuelo alentado por sus hermanos , monta un pequeño almacén sobre lo que es hoy la ruta 550, a la vera del Rio Barosa. Este emprendimiento no dio buen resultado y, sumado a noticias de problemas en su hogar de Argentina, hacen que el 1º de febrero de 1918, a bordo del vapor Santa Isabel zarpen, para ya no volver, desde Vigo rumbo a Buenos Aires.
Poco tiempo después , en 1920, el abuelo fallece en su patria adoptiva , quizá dedicando sus últimos pensamientos a la tierra que lo vio nacer y donde algunos de sus hermanos descansan eternamente en el pequeño cementerio , al amparo de San Verísimo.

Mi viaje:
Mi obsesión por conocer España me acompañó desde pequeño, y ese documento manuscrito redactado en una iglesia ; donde aparecían nombres desconocidos y lugares extraños , certificando compromisos , que sin duda perduraban a pesar del tiempo, me transportaba a lugares ignotos donde intuía que algo o alguien  me permitiría reconstruir parte de la historia desdibujada ya por los años.

Por el 2001, hacía muy poco que había dejado mi trabajo en una gran Empresa de productos alimenticios y con algunos ahorros , (ya con 55 años a cuesta), y el apoyo de mi familia, (especialmente mi esposa Alicia, quien sabía muy bien que mi sueño era viajar a España), programamos junto a José, un querido primo, el tan ansiado viaje.
Debo aclarar aquí, que la mayoría de los argentinos tenemos ancestros europeos, comunmente españoles e italianos, aunque también los hay y en cantidad quienes descienden de sirios, libaneses , alemanes, rusos etc. Por eso es que nunca perdemos el deseo de indagar en busca de nuestros orígenes.

Partimos en marzo desde Buenos Aires, llegamos a Barajas , y un día después , ansiosamente, en tren rumbo a Pontevedra.
Luego de tomar Hotel y amparado en mi real ignorancia y desconocimiento pregunté si ese lugar donde habría vivido mi abuelo aun existía , la respuesta me sorprendió ya que según me informaban, Barro era San Antonino y si tomaba un autobús allí cerca , en poco tiempo se llegaba.
No todo es como uno quiere; era un domingo, lluvioso, el camino bonito y serpenteante y un chófer que me pregunta: – Dónde quiere bajar? , obviamente , yo imaginaba otro lugar, y me preocupó ver que estábamos en la carretera y rodeados de algunas casas desperdigadas. Tomamos coraje , bajamos y caminamos en el mismo sentido , bajo la lluvia.  Alguien a quien consultamos nos indicó que fuéramos al Concello, un bonito edificio que al llegar encontramos cerrado. Un vecino solícito comentó: “ hombre, como se les ocurre venir un domingo”.
Algo mojados y muy decepcionados cruzamos la carretera para esperar el autobús y volver a Pontevedra, pero en un último intento se me ocurre preguntar en un bar, (donde aprovechamos a desayunar).  Aquí en este viejo documento figura un paraje , La Seca, ¿sabe si aún existe?. – Amablemente me informan que si, que siga subiendo la cuesta que por allí está. El corazón a esa altura ya me latía desordenadamente, y más aún cuando más adelante vuelta a preguntar me informan , allá es La Seca y creo que vive alguien con su mismo apellido.

La Familia:
Un paisaje de ensueño, río, cascada, montaña, y allá en la cima el campanario de una capilla.
Una casa de dos plantas, escalera hacia la entrada y un gato nada receloso permitiéndome acercar.
Nadie sale al llamar , y al bajar una vecina me interroga : ¿A quién busca?, yo digo; no lo tengo muy claro… a la gente de aquí. Ella me responde , están en misa. Y ante mi sorpresa mirando hacia la montaña a sus espaldas dice: allí arriba en San Verísimo.

Mi emoción iba en aumento, había viajado más de 10.000 kilómetros…, pero estaba pisando ya tierras de mis ancestros.
Minutos después se acerca una señora mayor y tras ella, su esposo. Yo con respeto pido permiso para mostrarle los viejos papeles que llevaba, y ella sin desconfiar me escucha mientras mira el antiguo pasaporte con la foto de mi abuelo; luego llama a su esposo, me toma del brazo y evidentemente emocionada dice : mira Manuel , este señor y yo somos primos , nuestros abuelos eran hermanos.
Se me escaparon algunas lágrimas, y no era para menos, por fin , había encontrado a mi familia gallega.
Más tarde pude conocer la casa de mi abuelo que aún permanecía en pie, casi derruida frente a la carretera; hacía muchos años que estaba sujeta a expropiación y al poco tiempo fue demolida.
Volví en el 2006 , y ya no me sentía un extraño, Galicia se había instalado para siempre en mi corazón.

Con todo mi cariño para Amparo, Manuel, María Teresa , Manolo y toda la querida familia de Paraje La Seca (8) , Barro.

César Alberto Monteagudo, Bahía Blanca .

Argentina , 31 de Mayo de 2011

Grazas Alberto, por esta historia tan fermosa. 

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