Los responsables políticos del proyecto de reforma de la PO-531 deberían
dedicar más tiempo a la solución del problema a decir de los vecinos de la zona de la carretera. Un portavoz del colectivo de afectados señaló reprochó ayer un exceso de pasividad a los políticos y dijo que existen soluciones relativamente fáciles para solventar algunos de los principales problemas pendientes, entre ellos, los accesos al polígono industrial de Barro-Meis.
Manuel Corredoira, presidente de la plataforma de afectados, explicó que los vecinos no van a tolerar el tráfico de camiones por el medio de Curro «a las dos o a las tres de la madrugada» y señaló que exigirán soluciones para que el polígono industrial tenga sus propios accesos al margen de esta población.
En concreto, reclamó que Política Territorial y Diputación se pongan de acuerdo para llegar a una solución y que dejen de actuar de espaldas al colectivo de afectados. Corredoira lo tiene muy claro: el polígono industrial puede conectar directamente y sin excesivas dificultades con la autovía de cuatro carriles que unirá el peaje de la AP-9 y la autovía de O Salnés.
«Bastaría con construir dos rampas, una a cada lado», manifestó ayer el líder vecinal, quien propuso asimismo soluciones para evitar que el tráfico local que discurra en el futuro por las carreteras de Cambados-Mosteiro, Ponte Arnelas y de Vilagarcía se canalizado por la vieja C-531 a través de Curro.
Este flujo de tráfico puede llevarse, en su opinión, a la gran rotonda que va a construir entre las autovías de O Salnés y Curro-Baión (en proyecto). Esta gran rotonda permitiría igualmente dar los cuatro movimientos al tráfico que entrase y saliese del polígono por las dos rampas que proponen los vecinos.
En cuanto a la subida de O Vao a Campañó, los vecinos abogan por su traspaso desde la Xunta al Concello de Pontevedra para ser convertida en una vía con tratamiento urbano, si bien admiten que pueda tener cuatro carriles. También ponen como condición que se supriman las vías de servicio.