Cerca de un centenar de vecinos de Barro respondieron ayer a la llamada de
la Asociación de Nais e Pais de Alumnos (ANPA) del colegio público Amor Ruibal para exigir al Ministerio de Fomento medidas de seguridad vial en la travesía urbana de San Antoniño. La manifestación partió desde el Ayuntamiento minutos antes de la una de la tarde con una pancarta en la que se leía el lema que los participantes corearon durante el recorrido: «Queremos atravesar sen ter que lamentar». A esta frase se sumó algún grito de «No nos mires, únete».
La marcha, que contaba con autorización de la Subdelegación del Gobierno, discurrió por el carril derecho de la N-550 (sentido Caldas) hasta la capilla de la finca de A Grega. Tras unos minutos parados, los asistentes volvieron al punto de partida por el otro carril (sentido Pontevedra). Varias patrullas de la Guardia Civil regularon el tráfico, lo que no impidió que se produjeran retenciones.
Además de madres de alumnos del CEIP Amor Ruibal -algunas provistas de chalecos reflectantes-, secundaron la movilización vecinos, alumnos del taller de empleo, funcionarios municipales, el alcalde de Barro, el popular José Antonio Landín, y la concejala María Xesús Castro (BNG). También se sumaron empleadas de la farmacia. «Esto hace falta, pero ya ves qué poca gente», comentaba una de las dependientas a un vecino.
Crecimiento urbano
La secretaria de la ANPA, Jacqueline Seijo, anunció que habrá más protestas si Fomento no atiende sus demandas. «O que pedimos é un mínimo de seguridade vial -subrayó-. O centro urbano medra a un ritmo elevado e a estrada está sempre igual. A meirande parte das vivendas e a farmacia están dun lado e o Concello, o centro de saúde e o centro educativo do outro, polo que se fai necesaria unha regulación do tráfico peonil complementaria co rodado».
La ANPA solicita las medidas «máis baratas», pasos de peatones y badenes. «Seguramente con iso non será suficiente, e terán que acompañarse de semáforos. Que os técnicos de Fomento averigüen a solución mellor e que non o fagan desde o despacho», remachó.